Reflexiones

19 Abr Consejos útiles para encontrar a tu perro

Como sabéis, el pasado viernes Lope, nuestro peludo, se nos escapó y lo atropelló un coche. Del susto, salió corriendo, y estuvo desaparecido hasta el domingo.

Hemos recibido tanta ayuda, que nos ha parecido que la mejor manera de agradecéroslo es compartir con vosotrxs todo lo que hemos aprendido durante estos días eternos.

El gran consejo es: pase lo que pase, mantén la calma y confía en que va a volver.

Ya, es súper fácil escribirlo ahora, pero no seguirlo, son unos momentos muy difíciles y se te pasa de todo por la cabeza.

Nosotros el primer día nos centramos en buscarlo, recorrimos el barrio y los alrededores, entramos en casas abandonadas, recorrimos los montes, campos, los lugares donde lo solemos pasear y la posible ruta que podría haber seguido, siempre volviendo cada poco a casa por si aparecía. Nuestro primer error, fue que sólo pedimos ayuda a la familia y a los amigos más cercanos – ERROR – Lo sabemos, es muy duro admitir que se ha escapado, está herido o tal vez muerto, pero cuanto antes pidas ayuda, mejor.

Llamamos a los veterinarios de la zona por si alguien llevaba un perro mal herido y fuimos a la policía a denunciarlo porque gracias al chip, ellos también pueden identificarlo.

Una de las personas con las que hablé me comentó que “seguramente estaría tirado en una cuneta o tal vez escondido, que nadie lo iba a recoger, que no me engañase, y que si lo encontraba, seguramente ya estaría muerto”. Vamos, no voy a poner aquí ni lo que sentí en aquel momento ni lo que pienso ahora mismo, pero quedémonos con lo más importante: no hagáis caso a los pesimistas ni a la gente que no tiene ni idea, porque malgastaréis fuerzas que necesitáis para otras cosas.

Después de una noche eterna en la que recorrimos las calles una y otra vez llamándolo, porque con menos tráfico y ruidos pensamos que nos escucharía mejor, decidimos volver a casa y descansar un poco.

El sábado a primera hora comprendimos que cuanta más gente lo supiese, mejor.  Así que nos dividimos.  Mientras uno se dedicó a difundir su foto por nuestras redes sociales (instagram, facebook, whatsapp..), el otro se ocupó de escribirle a todas las protectoras, refugios, colonias… de los alrededores. A las que por cierto, no podemos dejar de daros las ¡GRACIAS! Así, con mayúsculas.

He de decir que somos unos suertudos porque una gran persona y editora que conocemos (Irene, esto va por ti), a su vez, conocía a la jefa de prensa de Anaa, por si no la conocéis, se trata de la Asociación Nacional de Amigos de los Animales, y de su mano nos llegaron los mejores consejos.

Aquí os los dejamos todos:

1.- Lo más importante: DIFUNDIR.

Poner muchos carteles, porque no nos engañemos, muchos vecinos no tienen internet.

Compartir en redes sociales y llamar a todas las perreras, granjas, protectoras, clínicas veterinarias… porque al final siempre lo acaba viendo alguien.

TRUCO: Utilizar una foto reciente donde se le identifique bien. (A nosotros nos llamaron varias veces por otro perrito del mismo color y tamaño que Lope, que desafortunadamente, no era él). Si como el nuestro, está herido o temes que pueda estarlo, incluir en el cartel: NECESITA MEDICACIÓN. El nuestro tiene algún antepasado sabueso, pero no tiene ni idea de cazar, nuestra Mónica (Moni, muchísimas gracias por tus consejos y por toda tu ayuda, y sobre todo, por poner a Lopiño en nuestras vidas) nos pidió que indicásemos que NO VALE PARA CAZAR, porque algunos cazadores se los encuentran y se los quedan, como van del monte a la caseta, nadie se los reclama después.

2.- Buscar de tarde noche.

De día es más difícil encontrarlos porque se esconden mucho.

3.- No hay que desesperar.

Hay muchos casos que aparecen tras varios días.

4.- Buscar por zonas donde haya colonias de gatos de la calle y les pongan comida, porque suelen ir allí a comer.

5.- Identifícalo (Este nos lo dieron el día que conocimos a Lope).

Después de todos estos grandes consejos, sólo os podemos decir, que para nosotros, lo más importante fue que Lope lleva una chapita en el collar. El chip está muy bien, y pueden identificarlo si lo llevan a la policía o al veterinario, pero el collar, y que lleve vuestros teléfonos bien visibles en el, es lo que nos recomendó ya la persona que puso a Lopiño en nuestras vidas el primer día.

Jose Carlos (para ti, no tendría palabra suficientes, porque GRACIAS se me queda diminuto), nos dijo, que aunque sea, lo pusiéramos con rotulador permanente en el propio collar, por lo que Lope, desde el primer día, siempre ha tenido una plaquita con su nombre y nuestros teléfonos. Seguramente en la tienda donde le compréis la comida las tengan, sino por internet también podéis encontrarlas, pero por favor, no olvidéis que gracias a una de ellas, nosotros recuperamos a Lope, y todo ha quedado en un susto. Bueno, a la plaquita, a lxs que compartistéis su foto, a lxs que nos ayudasteis a buscarlo, perrxs incluídxs y a la familia que lo identificó y nos llamó.

No puedo dejar de daros las gracias y si tenéis alguna duda, estaré encantada de resolvérosla.

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10 Jun All work and all play

Tal vez estés en un momento en el que no sabes qué vas a hacer hoy, mañana o pasado.

Tal vez sientas que no encajas en esta sociedad de locos.

BOX1824, una empresa de investigación especializada en tendencias, comportamiento y consumo, ha creado este vídeo tras realizar varios estudios.

El vídeo cuenta que esta crisis no la puedes ver como algo malo, sino como una oportunidad para dedicarle tu tiempo a lo que realmente te apasiona.

Y realmente, si lo piensas, pasas 8 horas de tu día a día en el trabajo, si duermes unas 7 horas, te quedan 9 de las que tienes que restar el tiempo que dedicas a llegar al trabajo y comer. Seguramente pasas más horas trabajando que con tu propia familia. Y la manera en que trabajamos crea nuevas tendencias y comportamientos en la sociedad.

Por ejemplo, en los 70 el perfil del trabajador era el “Baby Boomer“, que contaba con estabilidad en el trabajo y en el hogar. Sería el ejemplo que nos muestran series como “Mad Men” donde lo importante era tener un buen empleo, que garantizase un estatus social y era un primer paso para casarse y tener hijos.

Tras ellos llegó la generación “X” que les tocó vivir todo el cambio tecnológico, es decir, jugaros con trompos y canicas pero también con videoconsolas. Fueron los primeros en conocer internet (sí, no tiene más de 20 años y ha revolucionado nuestras vidas) por no hablar de los móviles. Para ellos la relación entre trabajo y recompensa es un poco diferente. Les tocó vivir el consumismo más duro donde tener buena ropa y aparentar un estatus ayudaba a hacer más contactos y mejorar en sus trabajos. Aparecen los adictos al trabajo y la prioridad de llegar rápido a la cima.

Pero los tiempos han cambiado. Hoy en día la dificultad de encontrar trabajo o vivienda han hecho que sea más importante disfrutar del camino que llegar al destino final. Los “milennials” (así nos llaman) somos jóvenes impredecibles, que al parecer, sabemos como nadie reconocer oportunidades que conectan pasión y trabajo. Somos impacientes porque hemos vivido a otra velocidad. La vida nos ha enseñado que no pensamos a largo plazo sino en vivir a otro ritmo, y necesitamos un contínuo “feedback” para sentir que lo estamos haciendo bien.

Las redes sociales nos ayudan a este reconocimiento, pero la pirámide de jerarquías de las compañías no nos sirve.

Nos gusta trabajar con otras generaciones, pero como iguales y demostrando mutuo respeto. Lo importante es intercambiar conocimientos, sin importar la edad del interlocutor.

Ha cambiado la forma y los canales por los que buscamos información. Nos comprometemos con lo profesional, pero también aparece un compromiso con el entorno, ya no llega con el medio ambiente, sino que aparecen nuevos conceptos, como la responsabilidad social corporativa.

Lo importante no es sólo tener un trabajo, sino que se hace imprescindible disponer de movilidad geográfica y compartir los espacios de trabajo. Trabajar desde casa y los horarios liberales hacen que el trabajo esté presente en todo momento y lugar. Hay más libertad para desarrollar talentos sea cual sea el tuyo.

Piensa que gente tan introvertida como el creador de Facebook, Mark Zuckerberg, ha logrado convertir una idea en una empresa multimillonaria.

Todo esto estaría apoyando la teoría de supervivencia del más adaptable de Charles Darwin, porque para vivir mejor el presente, es imprescindible saber adaptarte y evolucionar rapidamente con los cambios; quizás dejando de lado pensar en un futuro incierto.

Esperamos que el vídeo os resulte inspirador:

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