junio 2015

12 Jun Los cursos de Álvaro Sanz

Para contaros esta experiencia tengo que remontarme a 2006, cuando conocí a Albert Espinosa como espectadora de una de sus obras de teatro y me fascinó.

Desde entonces le sigo bastante la pista y me encanta que con todo el éxito que está consiguiendo últimamente, su ternura parezca continuar como el primer día.

Tanto me gusta que he de confesar que en 2008 no me pude aguantar y me leí su libro “El món groc” directamente en catalán. En esa época no tenía ni idea del idioma (Gracias Mayte por traducirme todas esas palabras que no entendía).

Digamos como resumen que en ese libro Albert nos descubre a los “amarillos”. Explicado por él mismo, los amarillos son “aquellas personas que son especiales en la vida de alguien, que se encuentran entre el amor y la amistad y que no es necesario verlos a menudo o mantener contacto con ellos […] Gente que consigue cambiarte, que te lo encuentras una vez en una ciudad, o en un aeropuerto, y te comprende. Los amarillos para mí son los amigos del nuevo siglo”.

Un amarillo puede ser, por tanto, cualquier persona en cualquier momento y en cualquier lugar. Alguien que conoces yendo de fiesta, esperando el autobús o haciendo cola en el supermercado. Tu compañero de pupitre o tu profesora de matemáticas. Un primo, un amigo de la infancia. Alguien que puede triplicarte la edad o a quien tú se la tripliques. Alguien anónimo con quien sólo cruzas unas frías líneas en Internet.

Pues digamos que cuando una de esas personas tan especiales para mi me recomendó asistir a un curso de Álvaro Sanz para aprender fotografía, ni me lo pensé. (Bueno, la verdad es que estuve esperando meses a que organizase uno en tierras gallegas y ahí fue cuando me apunté ipso facto).

No puedo describiros la experiencia con palabras porque ha sido demasiado intensa. Lo mejor es que lo probéis [email protected] [email protected] (cuidado, que engancha).

La primera foto es de Álvaro Sanz (espero que no te importe que la haya usado) pero creo que es muy descriptiva de los días que compartimos en Ons. Podéis ver más fotos también en su facebook.

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12 Jun Aprender es un placer

Gracias a O Creatorio, una iniciativa de una creativa gallega: Lúa Louro, en la que pretende ponernos en contacto a los creativos gallegos.

Descubrimos a Andrea Avigráfica y los talleres de serigrafía que organiza en La Platanera.

Hoy os animo a participar en ellos, sobre todo para que [email protected] [email protected] que no podéis desplazaros a súper talleres en Madrid o Barcelona, conozcáis a los “vecinos” que organizan cursos tan chulos como estos.

La tarde empezó con limonada bien fresquita para aliviar el calor de uno de los días más calurosos del verano. Y continuó, como podéis ver en las imágenes, entre ilustraciones, limoneros y mucha diversión.

Andrea nos inició en el arte de la serigrafía, y nos transmitió su gran cariño por esta técnica, espero poder repetir muy pronto en alguno de sus talleres.

Gracias Andrea por tu paciencia y por las fotos de este post, y a [email protected] [email protected], si queréis saber más de serigrafía, o simplemente aprender un montón de cosas nuevas muy cerquita de casa, no dejéis de visitar su facebook y estad bien [email protected] a los próximos cursos.

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10 Jun All work and all play

Tal vez estés en un momento en el que no sabes qué vas a hacer hoy, mañana o pasado.

Tal vez sientas que no encajas en esta sociedad de locos.

BOX1824, una empresa de investigación especializada en tendencias, comportamiento y consumo, ha creado este vídeo tras realizar varios estudios.

El vídeo cuenta que esta crisis no la puedes ver como algo malo, sino como una oportunidad para dedicarle tu tiempo a lo que realmente te apasiona.

Y realmente, si lo piensas, pasas 8 horas de tu día a día en el trabajo, si duermes unas 7 horas, te quedan 9 de las que tienes que restar el tiempo que dedicas a llegar al trabajo y comer. Seguramente pasas más horas trabajando que con tu propia familia. Y la manera en que trabajamos crea nuevas tendencias y comportamientos en la sociedad.

Por ejemplo, en los 70 el perfil del trabajador era el “Baby Boomer“, que contaba con estabilidad en el trabajo y en el hogar. Sería el ejemplo que nos muestran series como “Mad Men” donde lo importante era tener un buen empleo, que garantizase un estatus social y era un primer paso para casarse y tener hijos.

Tras ellos llegó la generación “X” que les tocó vivir todo el cambio tecnológico, es decir, jugaros con trompos y canicas pero también con videoconsolas. Fueron los primeros en conocer internet (sí, no tiene más de 20 años y ha revolucionado nuestras vidas) por no hablar de los móviles. Para ellos la relación entre trabajo y recompensa es un poco diferente. Les tocó vivir el consumismo más duro donde tener buena ropa y aparentar un estatus ayudaba a hacer más contactos y mejorar en sus trabajos. Aparecen los adictos al trabajo y la prioridad de llegar rápido a la cima.

Pero los tiempos han cambiado. Hoy en día la dificultad de encontrar trabajo o vivienda han hecho que sea más importante disfrutar del camino que llegar al destino final. Los “milennials” (así nos llaman) somos jóvenes impredecibles, que al parecer, sabemos como nadie reconocer oportunidades que conectan pasión y trabajo. Somos impacientes porque hemos vivido a otra velocidad. La vida nos ha enseñado que no pensamos a largo plazo sino en vivir a otro ritmo, y necesitamos un contínuo “feedback” para sentir que lo estamos haciendo bien.

Las redes sociales nos ayudan a este reconocimiento, pero la pirámide de jerarquías de las compañías no nos sirve.

Nos gusta trabajar con otras generaciones, pero como iguales y demostrando mutuo respeto. Lo importante es intercambiar conocimientos, sin importar la edad del interlocutor.

Ha cambiado la forma y los canales por los que buscamos información. Nos comprometemos con lo profesional, pero también aparece un compromiso con el entorno, ya no llega con el medio ambiente, sino que aparecen nuevos conceptos, como la responsabilidad social corporativa.

Lo importante no es sólo tener un trabajo, sino que se hace imprescindible disponer de movilidad geográfica y compartir los espacios de trabajo. Trabajar desde casa y los horarios liberales hacen que el trabajo esté presente en todo momento y lugar. Hay más libertad para desarrollar talentos sea cual sea el tuyo.

Piensa que gente tan introvertida como el creador de Facebook, Mark Zuckerberg, ha logrado convertir una idea en una empresa multimillonaria.

Todo esto estaría apoyando la teoría de supervivencia del más adaptable de Charles Darwin, porque para vivir mejor el presente, es imprescindible saber adaptarte y evolucionar rapidamente con los cambios; quizás dejando de lado pensar en un futuro incierto.

Esperamos que el vídeo os resulte inspirador:

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